El verso del transhumanismo y el Censo no binario: apenas el 0,12 por ciento marcó “X” en la casilla sexo

Nacionales 29 de mayo de 2022 Por leonardo fernández acosta
De nada sirvieron la propaganda permanente, el continuo machacar con la teoría de género y la deformación inclusiva del idioma. Las aspiraciones transhumanistas del Censo 2022 chocaron contra la naturaleza humana.
sexos
Los resultados deberían moverlos a descartar las chantadas públicas a las que vienen sometiendo a los argentinos en los últimos años como si el país fuese un laboratorio del transhumanismo

Los diseñadores del Censo 2022 incluyeron en la categoría sexo una opción artificial representada por una “x”, es decir, sexo indefinido, dejando la estadística a merced de la subjetividad. Un contrasentido.

El sexo es una categoría biológica, que no es “asignada” arbitrariamente. En el cuestionario, no osaron usar el verbo asignar, pero sí apelaron al concepto de “sexo registrado” al nacer, para transmitir artificialidad.

 Este sexo biológico puede no coincidir con la orientación sexual, pero no por ello es resultado de una construcción cultural ni de una tiranía legal.

El censo no es ni debe ser una encuesta de opinión, sino un esfuerzo nacional por recabar datos con rigor científico. Es una herramienta estatal estratégica que debería estar a cubierto de la ideología. Cifras confiables para un diagnóstico certero. Para la planificación administrativa y para una toma racional de decisiones.

Pero, a preguntas falseadas, respuestas deformadas. Y por lo tanto inútiles.

“Esta es la primera vez que el Estado pregunta por la identidad de género de cada argentino, de cada argentina, de cada argentine” (sic), decía el Presidente en la noche del 18 de mayo. Y definía esto como “pasos enormes que tienen que ver con la evolución de una sociedad” y con derechos que, según él, antes no se reconocían y hoy sí. Y concluía: “Hoy sabemos a cuántos llegan esos derechos”.

Evidentemente hablaba antes de conocer los resultados.

Las cifras provisionales oficiales del Censo 2022 dicen que la población argentina asciende a algo más de 47 millones 300 mil habitantes que se dividen en “Varones / Masculino: 47,05%” y “Mujeres / Femenino: 52,83%”.

La tercera variante promovida, y en la cual ponían sus esperanzas los lobbistas del género, es decir “ninguno de los anteriores”, el artificio de la “x”, arrojó la cifra de 0,12%.

El que es varón se declaró varón, la que es mujer, mujer, y todo el despliegue y el gasto hecho en esa política de intentar negar la naturaleza dio 0,12 por ciento. Por más que lo intenten, las leyes naturales son inviolables y antes o después eso se manifiesta. Fuente: Infobae

El Censo 2022 se saldó con una estrepitosa derrota del intento de negar la biología: 0,12 fue el ínfimo porcentaje que alcanzó el no binarismo promovido hasta el cansancio por autoridades nacionales y transnacionales y lobbies varios. La desproporción entre la propaganda y sus resultados es patente. Cabe esperar que ahora, los políticos tomen nota de los números y gobiernen para quienes los votaron.

¿Hay mejor prueba de que la llamada perspectiva de género (en realidad, deformación de género) no es una tendencia espontánea, un movimiento surgido de abajo, una reivindicación popular, que logra abrirse camino y atraer la atención de las autoridades? Por el contrario, es un lobby superestructural y supranacional; una tapadera, una distracción y una coartada de gobernantes y legisladores para evadir responsabilidades y postergar a las mayorías.

Autoridades y presuntos especialistas repitieron hasta el cansancio que este censo serviría para definir políticas de Estado. Pues bien, los resultados deberían moverlos a descartar las chantadas públicas a las que vienen sometiendo a los argentinos en los últimos años como si el país fuese un laboratorio del transhumanismo: DNI no binario, transición de género libre para menores de edad, sustitución de la educación sexual por la teoría de género en las escuelas o el berretín de usar lenguaje no binario en documentos oficiales.

leonardo fernández acosta

Licenciado en Comunicación Social UNLP

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