Los infectólogos y terapistas escasean en el país y están en emergencia en Formosa

La relación entre los profesionales con esas especialidades y las camas ocupadas en el sistema de salud público y privado muestra a las claras la otra emergencia sanitaria.

Nacionales Por: leonardo fernández acosta 07 de junio de 2021
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Médicos infectólogos y terapistas constituyen la otra emergencia sanitaria

Según una encuesta de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI) entre 173 miembros que se desempeñan en 181 instituciones en 20 provincias, los resultados no solo son alarmantes sino que marca una clara inequidad respecto de los recursos humanos en la salud por cada provincia.

De la misma manera revela las malas condiciones de trabajo de estos profesionales fundamentales para combatir al COVID 19 y para la prevención de futuras epidemias de iguales características.

El estudio estima que estos profesionales llegan a trabajar hasta en siete lugares distintos y si de salud pública se trata hay una relación entre cantidad de camas e Infectólogos de 300 a uno, mientras que en los privados llega a ser de 150 a uno.

En la provincia de Formosa muchas de las instituciones, tanto del sistema sanitario o del privado ni siquiera tienen un infectólogo entre sus equipos.

El relevamiento incluyó a profesionales de las provincias de Buenos Aires, la CABA, Córdoba, Tucumán, Neuquén, San Juan, San Luis, Chubut, Corrientes, La Pampa, Río Negro, Santa Fe, Catamarca, Mendoza, Misiones, Salta, Chaco, Formosa, La Rioja y Santa Cruz.

De los datos recabados el 64% trabaja en una institución pública, el 29% en una privada y el resto se reparte entre universidades, mutuales gremiales, etc. El 82% trabaja en hospitales generales, que, en cuanto a cantidad de camas tiene entre 24 y 750 disponibles.

El 76% de los encuestados trabaja en varios lugares y si bien la media de los lugares de trabajo es de 2.26, algunos profesionales mencionaron hasta siete.

Respecto del apoyo por parte de la institución o del ministerio a cargo, el 12% de los que se desempeñan en el sector privado, respondieron que es pobre y el 22% que es regular, mientras que el 66% restante lo calificó como bueno o muy bueno.

En el sector público la disconformidad se profundiza y el 25% cree que el apoyo que reciben es pobre y el 32% regular. Los peores índices los tiene la CABA donde el 31% indicó que el respaldo que les dan  los Infectólogos es pobre.

Del total de encuestados, 37 son jefes de servicio, 125 son médicos de planta y 19 están bajo otras condiciones contractuales. Otro punto que los preocupa es la escasa importancia y respaldo que se da a los programas de optimización de uso de antimicrobianos (PROA), que son vitales  para el estudio en la lucha contra los denominados, "gérmenes resistentes". 

Desde el organismo aclararon que por la presión que hacen dándoles antibióticos a la gente, que muchas veces se da de manera inadecuada, van apareciendo gérmenes más difíciles de tratar conocida como bacteria intrahospitalaria o el bicho resistente.

Estas bacteria se generan porque no se hace una buena prevención de infecciones y porque se usan mal los antibióticos. En el mundo se buscan respuestas, mientras que en el país los Infectólogos se sienten muy poco apoyados en esas investigaciones. (La Nación).

El componente local

Si bien no hay un número exacto de terapistas que se desempeñan en la provincia de Formosa, son muchos menos que los médicos Infectólogos, ambos sobrepasados de trabajo, ante el recrudecimiento de pandemia por COVID 19.

Pero por malas decisiones, se habilitan Unidades de Terapia Intensiva (UTI) sin los necesarios médicos terapistas, como ha ocurrido con el Hospital "Felipe Arnedo" de la ciudad de Clorinda donde hace solo cinco meses se habilitó ese servicio y por la explosión de contagios por coronavirus.

De manera paradójica en el Hospital Central, no ponen a cargo de la Unidad de Terapia Intensiva, a los profesionales terapistas que hay en la planta del personal del Ministerio de Desarrollo Humano y lo hacen con médicos que no tienen la especialización.

La diferencia con instituciones específicas a nivel nacional, es que los nucleamientos profesionales en la provincia que debieran exigir que las condiciones en las cuales se desempeñan los terapistas, guardaran no solo directa relación respecto de los resultados en la salud de los pacientes sino también en la calidad laboral de los especialistas, no dicen absolutamente nada por lo mal que están trabajando estos médicos.

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