Fanatismo y descontrol

Opinión 03 de septiembre de 2022 Por leonardo fernández acosta
Nadie en toda la república Argentina que haya visto las imágenes del arma frente al rostro de la vicepresidente de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, gatillando de manera fallida dos veces para intentar asesinarla, puede dejar de manifestar su más absoluto y contundente repudio a la violencia por la magnitud de lo que pudo haber ocurrido debido al fanatismo de un psicopata .
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Una postal para el archivo: Gildo Insfran subiéndose tarde al colectivo para defender a Cristina, con los más cuestionados y fanáticos del kirchnerismo.

La justicia deberá determinar los pormenores del terrible hecho, las motivaciones y si él delincuente actuó solo pero también las responsabilidades de la custodia, del propio ministro de seguridad de la Nación y de muchos factores que irán apareciendo con el transcurso del tiempo.


Desgracia con suerte.


Cada uno de los argentinos quedó perpejlo el jueves por la noche cuando veía las imágenes con sentimientos encontrados y aquellos que no quieren más en el gobierno a la ex presidente, actual vicepresidente como aquellos que la militan fervorosamente, naufragaron en el más absoluto desconcierto sin saber que hacer o pensar.

Todos coincidían en la angustia de imaginar lo que no pasó pero podría haber pasado.El potencial magnicidio detuvo el país en el tiempo, luego lo volvió hacia atrás, hacia los años más violentos. La víctima principal fue CFK, que solo se percató de manera tardía de lo que había ocurrido pero el arma Bersa Calibre 22 que falló en el disparo, destrozó la poca tranquilidad que le quedaba a la república.

La seguridad tan reclamada

Las horas posteriores de zozobra a través de medios y redes, sumó a la ineficacia de la seguridad, la torpeza de un presidente, que acusó de manera irresponsable a los medios, la justicia y la oposición por sembrar un discurso de odio utilizando la cadena nacional.

Sin el más mínimo sentido de oportunidad, como lamentablemente toda su gestión, perdió el momento más significativo para apelar a la unidad y profundizó la grieta atacando, todo lo que venían atacando (por encargo) antes del intento de homicidio de la vicepresidente.


Decretó un feriado nacional y gastó millones del estado en movilizar todo el aparato para un acto partidario del PJ en donde volvieron a perder la oportunidad de convocar a la unidad para lanzar nuevamente un panfleto partidario.


Esta vez montándose sobre un hecho impactante, con condimentos en el discurso, integrantes de la democracia, la convivencia, los hijos, con los cuales todos los argentinos estarían de acuerdo.


Los promotores del odio y hasta cuasi culpables del intento de asesinato de la vicepresidenta son los medios críticos al gobierno y hasta la oposición que encuentran en esos medios, un espacio para expresarse.

Los culpables

Increíblemente culpabilizan a todos los que no piensan como ellos de lo ocurrido y se excusan de tener responsabilidades en la espantosa división de la sociedad argentina. La violencia es opositora, no existe (según ellos) en el discurso oficial, en el discurso militante, en las malas decisiones que implosionan la economía. No, el detonante terrible de que un marginal de la sociedad ataque de la manera que lo hizo a una mandataria, solo es de aquellos que no militan en el kirchnerismo.


En una sociedad desestabilizada emocionalmente, socialmente, económicamente e institucionalmente, más allá de la cautela que se deba tener esperando los resultados de la investigación del hecho, el gobierno ya ha encontrado culpables.

Menos amor y más odio

Pero es sencillo entender que quien más rentabilidad ha sacado en la profundización de la grieta ha sido el oficialismo como así también en convertir en un mártir, a la vicepresidente, a punto de ser condenada por corrupción, con anterioridad a los hechos del día jueves.


Y repasando hechos similares por lo terrible, el ex presidente, Raúl Alfonsín, cuando atentaron de manera similar contra su vida, no culpó a nadie, hablo de un desequilibrado, no cayó en el maniqueísmo tan característico de quienes se dicen militantes del amor.

Más vale tarde que nunca

Dentro de esta imposibilidad de razón, el gobernador Insfrán, se subió tarde al colectivo defensor de la vicepresidente pero adoptó como propia la línea editorial del ataque a los medios de prensa y a lo que ellos consideran, promotores del "discurso del odio".


Desde los actos partidarios en las inauguraciones de obra pública , el séptuple gobernador, amenaza a la prensa pero no se entiende bien con que, si con mayor persecución de las patotas, mayor censura o mayor persecución judicial, algo que es común y corriente en el feudo.


Va de suyo, si el anterior párrafo constituye un discurso del odio, lo que debería decretar el gobernador Insfrán, es que en Formosa queda sin vigencia la libertad de expresión de manera de manera lisa y llana, en vez de andar con medias tintas.

Solo para sus seguidores

Insfrán aseguró que: "En Formosa debemos defender el Modelo Formoseño, porque nos integra e incluye a todos, debemos sentir orgullo por la educación pública que tenemos en Formosa" y en esto el discurso del pasado viernes en la plaza de Mayo, resultó de una semejanza que espanta. La unidad del gobierno nacional, es idéntica a la inclusión del modelo formoseño, el llamado es para los que piensan de una manera "homogénea" y no al pluralismo que es indispensable alentar en un momento como este.


A partir de este terrible suceso, en el caso de la provincia de Formosa, los periodistas que critiquen al modelo, políticos opositores o sencillamente críticos al oficialismo, están definitivamente desterrados de la tolerancia que pregona el modelo porque todos ellos son responsables de que un delirante pensara en asesinar a la vicepresidente.


En Busqueda de enemigos

¿Cómo estarán en este momento los fiscales y jueces que juzgan a CFK? En Formosa, los fiscales no tienen ese problema, mucho menos los jueces, tienen clarísimo que son sumisos al poder de Insfrán. Ninguno de ellos estaría amenazado por el poder como ocurre en los Tribunales Federales.


Pero si las malas noticias no fueran una constante en el país, el despliegue del PJ, ha mostrado un techo respecto de las movilizaciones. Millones de pesos se han malgastado mezclando un repudio genuino para estigmatizar a jueces, opositores y prensa crítica.


Hoy no solo el autor del fallido atentado es un enemigo público sino la justicia que también consideran un enemigo. Es decir, en el peor momento de la imagen del gobierno, como el ave Fénix, resurgen de entre las cenizas repudiando el ataque de un delincuente y homologando el actuar de la justicia. Todo es lo mismo y el desamparo de los que piensan distinto crece.


En el momento más oscuro del país, el gobierno de la república Argentina pos atentado a la vicepresidente, es lo más parecido al feudo de Gildo Insfrán. El enemigo y precursor del odio es el que no piensa igual, a su vez responsable de todos los males, inclusive de los fallecidos por COVID 19 en la provincia de Formosa. 

leonardo fernández acosta

Licenciado en Comunicación Social UNLP

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